sábado, 17 de septiembre de 2011

Ubud, Bali

17.09.11-Bali: Ya instalados en nuestra bonita habitación del Rumah Roda Homestay en la zona de Ubud, y después de un sueño reparador en una buena cama, estamos dispuestos a comenzar a explorar la zona. Aunque al amanecer nos despertaron los miles de sonidos de los distintos animales que nos rodean (perros, gallos, ranas, monos, etc...) puede decirse que descansamos muy bien, sobre todo después de pasar 25 horas viajando. Primero fuimos a tomar nuestro primer desayuno balinés que consistió en dos panqueques de banana con rayadura de coco y una jalea un poquito cítrica, un platito de frutas (sandía, piña y papaya) y un buen café americano.
Luego estuvimos haciendo un reconocimiento del centro de Ubud, recorriendo las callecitas a pie. Tuvimos nuestro primer regateo en una tienda donde Petra se compró dos pantalones estilo vacaciones. Salimos satisfechos después de lograr bajar el precio de 550.000 a 300.000 Rp. (aunque seguro fue precio de turista) Las negociaciones fueron intensas, pero incluso la chica me dijo "good bargainer". Supongo que ya tenemos la experiencia del viaje anterior.
Bajamos hasta las callecitas del centro donde empezaba la marea de coches y motos, pedimos un mapa en información turística y nos pusimos camino al Monkey Forest. De camino nos dio hambre y almorzamos en un restaurante que nos quedaba de paso. La comida nos gustó mucho, un verdadero placer volver a sentir los sabores de oriente. Los dos platos con zumos naturales nos costaron 85.000 Rp (7 euros).
Ya pagando la entrada al bosque de los monos, vimos los primero monitos haciendo sus monadas. Nos impresionó muchísimo la espesa vegetación tropical con árboles verdaderamente grandes y por todos lados... los monos! Son cientos de monos que campan a sus anchas, tratando de conseguir algo para comer de los turistas que les hacen fotos. Pasamos por unos templos, cruzamos un pequeño río y nos hicimos unas fotitos... siempre rodeados de monos. En un lugar vimos que había mucha gente y se veían llamaradas y mucho humo, nos acercamos y vimos que estábamos en un cementerio. Allí se estaba haciendo una cremación al estilo hindú (su religión en un 90% de la población). Nos sorprende la diferente forma de ver la muerte que tienen los balineses, ya que era una ceremonia donde no habían llantos ni lágrimas, la familia bien vestida presenciaba como era quemado el cuerpo del recién fallecido, todo eso entre docenas de turistas haciendo fotos y una buena cantidad de monos, por supuesto. El fuego sólo se llevaba el envase vacío de quien hasta ayer estaba en este mundo.
Ya por la tarde empezamos a sentir el cansancio y el "aplastamiento" del fuerte calor húmedo en que estábamos. Decidimos ir a descansar un rato ya que por la noche veríamos un espectáculo de baile típico de la zona. De camino al homestay, seguimos un poquito por nuestra calle y llegamos a un paisaje completamente diferente, unos tranquilos arrozales. Un precioso lugar, muy tranquilo y relajante, lejos del sonido de las motos del las calles, nos quedamos contemplando el verde intenso de las plantas de arroz junto a los bosques de palmeras que se veían a lo lejos. Un placer para la vista y una gran calma para el espíritu.
Después de una reparadora siestita de una hora, nos pusimos camino al templo donde se hacía el espectáculo Kecak fire and trance dance. Fue una maravilla auditiva y visual que relataba un fragmento del Ramayana con unos actores vistiendo los típicos trajes ceremoniales, mientras casi cien hombres en círculos concéntricos en el suelo, hacían sonidos y movimientos repetitivos creando una atmósfera impresionante. Al finalizar la historia, uno de ellos bailando en estado de trance mientras el resto hacía los sonidos hipnóticos, caminaba descalzo sobre las brasas ardientes de cortezas de coco en fuego. Todo el espectáculo fue impresionante! nos gustó mucho mucho.
De regreso al homestay, nos quedamos a cenar en el restaurante familiar del sitio y a dormir. Mañana el día comienza temprano!